miércoles, 21 de marzo de 2018

La política y los políticos de Recursos Humanos.

Al hilo de un debate que ha surgido en Novagob https://novagob.org/grupos/talento-conocimiento-e-innovacion-en-la-gestion-de-recursos-humanos-en-el-sector-publico/, hago la siguiente reflexión:
¿Qué diferencia hay entre la política de recursos humanos y los políticos de recursos humanos?

Creo que nadie duda de que las personas dedicadas a la función política en las administraciones locales en la actualidad disponen de pocos instrumentos para la ejecución real de políticas públicas, y además muchos de los impactos de las políticas que se desean implementar saben que tendrán lugar en un tiempo mucho más largo que el propio mandato.

Eso hace que su energía e impulso se centren en situaciones o aspectos mucho más cercanos en el tiempo como los procesos o tareas de la gestión diaria de recursos humanos, y se olvidan de que su papel es definir las políticas de recursos humanos o políticas de personal.

Esas políticas públicas deberían destinarse para dar los mejores servicios y también adaptar la administración a los retos futuros. La planificación, la selección, el aprovechamiento del talento, etc...

Y luego viene el tema presupuestario, que es la forma de hacer política también y con los límites de tasa de reposición, no crecimiento de la masa salarial de carácter general sin tener en cuenta si la administración lo ha hecho bien y puede desarrollar una política más expansiva porque sus ingresos o situación se lo permite es bastante frustrante para la política y el político de RRHH que se ve gestionando una miseria de plazas y puestos dentro del propio gobierno que no entiende porque no puede tener lo que necesita.

En resumen, por diversas razones la política en mayúsculas está bastante ausente de la verdadera gestión de recursos humanos, se echa de menos la apuesta política (a través de legislación pero también de debate público) por un modelo u otro. Que los académicos, investigadores y expertos propongan modelos, hagan proyecciones es imprescindible pero luego la política tiene que comprar alguno de ellos y gobernarlo.